En realidad, lo que tengo para decir no es nada tan profundo como lo que dicen mis camaradas.
Ésta es sólo una historia, mi historia, la de mi nombre.
Cuando era adolescente más de mil veces critiqué y maldije mi nombre: Alba Elena.
Me parecía anticuado, que no combinaba y pasado de moda.
Cuando mi papá murió, en el 94, empecé a redescubrir la historia de esas raíces y encontré una historia política revolucionaria y libertaria que iba mucho más allá del vínculo familiar que intentaba desentrañar…releí decenas de cuentos comunistas chinos que él me hacía leer cuando niña. La biblioteca de la casa estaba atestada de libros de Marx, de Lenin, de Engels y de Mao. Libros sobre Cuba, sobre la revolución y para la liberación. Casi instintivamente la revolución se hizo mi proyecto de vida, hoy lo agradezco con el alma.
Pero mientras tanto, seguía escarbando en historias y en cuentos. Mi abuela se llamaba Helena. Pero también su madre, su abuela, bisabuela, tatarabuela y tres generaciones ascendentes más de mujeres habían llevado el nombre a cuestas. Por qué el mío era sin hache? Qué le hizo pensar a mi papá que Elena combinaba con Alba?
Sólo hasta hace poco entendí que mi nombre es una bendición hermosa de mi padre, que quiso entregarme su proyecto de vida desde el nombre mismo: hacer inextinguible la lucha por el amanecer de éste nuestro ELN. Y es que el alba elena es el amanecer que festeja la llegada de un nuevo día para hacer la revolución.
Y juro que nada me hace más feliz que entregar mi cuerpo y mi alma todos los días para hacer de mi vida un proyecto guerrillero coherente de revolución y liberación con voluntad y consagración elena.
Juro también que prefiero la muerte por la libertad que la vida en la esclavitud y juro que no daré ni un paso atrás: liberación o muerte, alba elena.
Friday, November 28, 2008
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